• Autor del texto – Beatriz Moya
  • Autor de fotos – Marta De la Cuadra
  • Autor acción – Beatriz Moya
  • Fecha – 09/08/2010

Piaggio “alicata hasta el techo” la Vespa LX 125 Touring, aumentando notablemente su capacidad de carga con sendos portabultos delante y detrás, añadiendo, además, un parabrisas corto en el manillar y un caballete lateral para facilitar los aparcamientos. Y todo ello acompañado de un único color exclusivo marrón oscuro.


Últimamente a Piaggio le ha dado por diversificar su gama Vespa con numerosas variantes exclusivas que se adaptan a la personalidad de su cliente. Con dos scooters base –el LX, de carrocería pequeña, y el GTS de cuerpo más grande y motor refrigerado por agua-, han conseguido recopilar una oferta de lo más variada en la cilindrada de 125 cc –que es lo que nos ocupa-, contabilizándose nada menos que seis modelos, con una gama de colores de lo más amplia que cubre desde los más elegantes hasta los más atrevidos.

De todas las versiones que parten de la Vespa LX, la que nos centra la atención, esta LX Touring, no es precisamente la más cara respecto a los 3.001 € que supone la LX 125 ie básica. Tan sólo conlleva un sobreprecio de 203 euros, que está más que rentabilizado por los componentes que se han elegido del catálogo de accesorios Piaggio. Uno de los elementos que incorpora son dos portabultos del tipo libro. Las dos semiparrillas que contiene cada uno se abren y disponen de un muelle para cerrar el contenido con suficiente presión. Así pues, podemos llevar una carpeta sin necesidad de sujetarla con elementos auxiliares, pero cuando las semiparrillas se mantienen abiertas un poco más (hasta los 90º máximo) será conveniente recurrir a pulpos elásticos. Eso sí, da más confianza llevar una carpeta en el portabultos delantero, por aquello de tenerlo controlado en marcha.
Por el contrario, el parabrisas transparente corto anclado al manillar es un elemento más estético que práctico. No llega a cubrir lo suficiente, aunque algo protege en la zona del pecho. El faro es halógeno, como manda la vanguardia, pese a mantener ese aspecto exterior «de los vespa de toda la vida». Y, por último, la “pata de cabra” o caballete lateral facilita los aparcamientos rápidos, pero, cuidado, busca un lugar estable (con ligera pendiente hacia arriba), porque es de los traicioneros que se pliegan automáticamente, con sus correspondientes terribles consecuencias.

A bordo

Poco hay que añadir de esta LX Touring sobre el comportamiento de una LX estándard. El puesto de conducción es muy amplio y las piernas del conductor casi caen desde el asiento, con todos los mandos situados en el lugar correcto, aunque el tacto que ofrecen no es el adecuado, sobre todo cuando se utilizan con guantes gruesos de invierno.
En cuanto al comportamiento, la Vespa LX Touring no tiene nada que ver con las clásicas Vespa de hace más de quince años que tanto habré montado y desarmado. En realidad, es un scooter convencional, como incluso cualquiera de los de la gama Piaggio, pero “disfrazado” con un bastidor autoportante en chapa estampada de los que ha llevado tradicionalmente la Vespa. Que no os engañen sus falsos cófanos (esos abultamientos laterales en su parte posterior), porque en su interior no se esconde la rueda de repuesto ni un motor lateral con cambio de marchas en el puño izquierdo, sino un LEADER refrigerado por aire forzado con transmisión automática por variador e inyección electrónica.
Con respecto a los anteriores de carburación, el añadido “i.e.” va como la seda en suavidad e, incluso, ofrece mejores prestaciones y consumos; tan sólo habrá que arrancar sin dar nada de gas. Eso sí, con la tecnología, se ha perdido el pedal de arranque: habrá que estar más atentos a la batería.


Línea de tierra

Delante emplea una rueda delantera de 11 pulgadas: una más que la del tren posterior, para aportar direccionalidad. El uso de ruedas pequeñas lo compensa esta Vespa situando el centro de gravedad de la LX muy bajo y resulta lo suficientemente estable rodando a velocidades entorno a los 100 km/h reales de máxima (a los 115 km/h de velocímetro aparece un corte de encendido). Ahora bien, debereis tener cuidado al subir un bordillo, porque será fácil golpear los bajos (en parte están protegidos por el caballete central recogido). La suspensión delantera es otro clásico: el monobrazo por bieletas. Todos sus elementos, e incluso el disco delantero de 200 mm, están en el lado izquierdo, dejando el derecho “al aire”. Su funcionamiento es exactamente igual que el de una horquilla telescópica tradicional.

 
En compañía

Pese a que la LX Touring emplea el chasis pequeño de Vespa, resulta bastante confortable conduciendo acompañado. El pasajero no tendrá ningún problema para acomodarse en su parte posterior (bien delimitada de la del conductor), dada la contenida altura del asiento, y descansará sus pies en unas estriberas especiales fijas. Contra lo que pueda parecer, el portabultos posterior no hace de respaldo (la semiparrilla más alta es móvil y la fija es muy baja), pero sí puede agarrarse en la varilla que recorre el contorno de su asiento. Para darle al trajín de subir y bajar a los amiguetes en trayectos cortos, despachar recados rápidos «con chofer», o moverse acompañado en actividades lúdicas urbanas, la funcionalidad es fenomenal… y encima marcando estilo.

Con lupa

En contra de lo que pueda parecer, el portabultos trasero no sirve de respaldo al pasajero, ya que se vence la parrilla vertical hacia atrás. Eso sí, la varilla sobre la que se ancla el portabultos y que recorre el perímetro del asiento hace de práctica asidera. El suelo no es plano, pero al no estar redondeado el travesaño central, ofrece una superficie amplia para apoyar bultos y sujetarlos entre las piernas, por encima de los pies. Está claro que, con los portabultos, la Touring gana mucho en capacidad de carga. El tablero es bastante completo y, por motivos “vintage”, recurre a elementos analógicos, con la excepción del reloj horario. Tiene bien dispuestos sus componentes para facilitar la lectura y el resultado queda «cuco» a la vista.
Lo más destacado, nada más verla, es que el puesto de conducción es muy amplio. Ni siquiera los pies del pasajero molestan a los del conductor. Fijaros en la tapa de la guantera que lleva el anagrama Touring. El tren delantero monobrazo por bieletas oscilantes es de las pocas cosas que no ha cambiado en los casi 65 años de historia de Vespa. Eso sí, gana en comportamiento y desde 1996 se sitúa por el lado izquierdo. Los elementos más diferenciadores de esta LX Touring, se encuentran en la parte delantera: un pequeño parabrisas poco funcional, pero que le da un toque de distinción, y la parrilla portabultos delantera.
Los mandos son “de diseño”, muy bonitos y bien integrados en el concepto de un scooter de aspecto clásico; pero tienen un tacto muy poco pensado, sobre todo el conmutador de intermitentes cuando se llevan guantes de invierno. La guantera no tiene la capacidad de las Vespa antiguas, pero se puede abrir sin parar el motor: basta con pulsar la llave de contacto hacia dentro y listo. Cuando el scooter tiene la dirección bloqueada, quedará cerrada. Detalle “cutre” que debería revisarse, no sólo en la LX, sino en muchos vehículos de Piaggio y Gilera: la bolsa de herramientas sujeta a la base del asiento por una correílla. Terminará por romperse o aflojarse interrumpiendo el cierre del asiento.
Se echa de menos abrir el asiento desde el contacto. Una vez abierto, encontramos el depósito de gasolina, el hueco del casco (integral, como debe ser) y la batería. El recipiente del hueco del casco se puede extraer a mano (sin herramientas) de su alojamiento, dejando al descubierto una accesibilidad mecánica sin igual. El nuevo motor LEADER con inyección y refrigeración por aire forzado va redondo: nada de vibraciones, consume menos y corre un poco más.


 El detallazo

Sin duda, lo que llama la atención de esta Vespa LX Touring es su equipamiento. Al margen de los detalles exclusivos del color marrón metalizado de la carrocería, a juego con el tapizado del asiento, los “gadgets” de esta Touring los encontrarás en el catálogo de accesorios de la marca. Así, el portabultos cromado delantero cuesta 137,67 € (con IVA), el trasero 127,07 €, la cúpula baja 82,60 €, y el caballete lateral 33,63 €. Total 380,97 €, casi el doble de lo que se incrementa el precio de la Touring con respecto a la base. Calculadora en mano, es una buena oportunidad para el que tenga pensado utilizar la vespa de un modo plenamente funcional y que, además, quiera aprovechar el plus de disfrutar de unos acabados exclusivos de lograda elegancia.

Prestaciones con nuestro equipo de telemetría

Aceleración 0-50 m 5,35 s (51,6 km/h)
Aceleración 0-100 m 8,43 s (64,7 km/h)
Aceleración 0-400 m 21,78 s (91,7 km/h)
Aceleración 0-1.000 m 43,73 s (101,0 km/h)
Aceleración 0-100 km/h        34,80 s (750 m)
Velocidad máxima 101,7 km/h
Consumo 3,82 l/100 km
Autonomía 215 km
Peso total lleno 120,1 kg
Reparto tren delantero 34,1%
Reparto tren trasero 65,9%

 

 

Buena capacidad de carga
Diseño elegante
Uso urbano
Caballete lateral con autoplegado
Mandos con poco tacto
Escasa luz al suelo

 

 

Ficha técnica/ Equipamiento/ Precio


 Ver FICHA TÉCNICA/EQUIPAMIENTO/PRECIO de la Vespa LX Touring 125 ie

 

 

Rivales directos LML Star 2 125
LML Star 4 125
Vespa GTS Super 125 ie
Vespa LX 125 ie
Vespa LXV 125 ie
Vespa S 125 ie
Vespa S College 125 ie

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