• Autor del texto – Antonio Cuadra
  • Autor de fotos – AC
  • Fecha – 26/10/2014

Si te dijéramos que hubo un tiempo en el que existió un pique mundial por ver cuánta gente se podría subir en un scooter, seguro que pensarás que los tailandeses ganaron con autoridad. Pues no. En eso de convertir un scooter en un «vehículo de muy alta ocupación«, España es una auténtica «potencia mundial» y concretamente el vallisoletano Virgilio Collantes conserva desde 1959 el récord mundial con nada menos que 30 personas encima de una humilde Vespa S 125. Estuvimos con él y con su hermano Luis para que nos contaran de primera mano cómo lo consiguieron, y 10 de sus nietos emularon esa hazaña sobre una LML Star Automatica 125.


30 en un scooterEl mundo ha cambiado mucho en los últimos 55 años. Los españoles de finales de la década de los cincuenta no podían aspirar a un coche, pero con ciertas dificultades sí que podían ser propietarios de un scooter Vespa o Lambretta (con fábricas en España desde 1952) o de más ofertas en el segmento de las motos de origen español. El scooter era la opción más utilitaria por aquello de ser más limpio, heredar soluciones prácticas del automóvil como la rueda de repuesto, ofrecer una postura de conducción con las piernas libres (dato importante para el público femenino) e incluso convertirse en un vehículo familiar con el añadido de un sidecar.

Con esa dificultad en conseguirlo, no te extrañe que se generara un culto a ese vehículo personal y sus propietarios estuvieran tan pendientes de él. Tenía que durar mucho y sus mecánicas no eran lo que se dice fiables. Así que, alrededor de la moto y scooter, se crearon muchos talleres que se ocupaban de solucionar esos pequeños problemas que surgían y que incluso proporcionaban soluciones de emergencia los domingos. Uno de esos talleres lo regentaban los hermanos Collantes: Virgilio, Luis, Marcelo y Pablo (éste último, el mayor, ya fallecido). Virgilio vivía para la moto tanto por profesión como por afición. Al principio, contaba con una Vespa N 125, la segunda serie de Moto Vespa de 1955 en color gris con el faro en el guardabarros, que era de su hermano Pablo. Con ella se apuntaba a cualquier acto que se organizara: desde las «20 Provincias» recorriendo más de 1.200 kilómetros, rallyes variados, e incluso la Eurovespa de Roma. Pero como todavía le quedaba tiempo libre, se dedicaba a aprender trucos de habilidad sobre la Vespa y los ponía en práctica en exhibiciones y gimkanas. Incluso la organización de la Vuelta Ciclista a España contaba con él para entretener al público mientras que llegaba la cabeza de carrera. Un auténtico «stunt» que llamaríamos actualmente, capaz de hacer cualquier cabriola sobre su Vespa: desde conducir de espaldas, hasta dar saltos pasando un aro de fuego. Su afición por las motos, la contagiaba no solo a sus hermanos, sino también a sus clientes y a Chemari (José María Alonso), el joven mecánico que les ayudaba en el taller que llegó a formar parte del equipo Lube de Bilbao consiguiendo el Campeonato Regional y Campeonato de España Junior de 250 cc. Todavía recuerda Virgilio, cómo se desplazaban Chemari y él en la Lube de carreras desde Valladolid hasta Alicante o Valencia.

Incluso Chemari se prestaba de voluntario para ir de corridas con la Vespa montado en el asiento de atrás con el capote para torear una vaquilla. Virgilio controlaba la vaquilla desde los retrovisores y aceleraba en el último momento para crear expectación entre el público. Nos contaba que le salieron imitadores en esto del rejoneo con un scooter; no se le olvidará uno de ellos que estaba tan pendiente de mirar por el retrovisor a la vaquilla que terminó estampándose contra la barrera.

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Uno de los numeritos que montaba Virgilio en sus exhibiciones era este columpio «sube y baja». En esta foto lo realiza con la misma Vespa S del récord de los 30. Más que clientes, los Collantes tenían muy buenos amigos. Aquí les vemos posando ente la entrada del taller con los cascos «homologados» para las exhibiciones. Otra prueba de habilidad era pasar a toda velocidad debajo de unos largueros sin derribarlos. De nuevo vemos a Virgilio sobre la Vespa S de los 30.
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Sin manos y con tres sobre la Vespa S. Esto fue en una exhibición en Astillero (Santander). Detrás de Virgilio: Chemari y Nino. Otro numerito que ponía los pelos de punta al público, en este caso de Astillero: Virgilio saltando con la Vespa por encima de sus tres colaboradores. Superespectacular. Virgilio salta por la rampa y cruza un aro de fuego. Lo que no se les ocurriera a los vallisoletanos…
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¿Quién dijo que un scooter era un vehículo aburrido? Aquí le vemos dando un salto típico de un motocross. La pobre Vespa de los «30» ha pasado por todo y lo bien que se conserva. Las exhibiciones en Plazas de Toros permitían demostrar el arte del rejoneo en scooter. Aquí le vemos a Virgilio solo sobre la Vespa en la Plaza de Medina de Rioseco. A la Vespa le fabricaron una plataforma-sidecar para hacer más numeritos. Aquí le vemos a Virgilio haciendo pasar el side sobre un colaborador.


Primer y segundo récord: 16 y 17 personas sobre un scooter

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Lo que de verdad le caló, fue enterarse de la proeza del «As de las Cortezas» y sus once «Diablos Rojos» recorriendo 600 metros sin poner un pie en el suelo. Su instinto de superación le impulsa a organizar la respuesta de Valladolid. Lía a sus dos hermanos, algún primo, Chemari y para llegar a las 18 personas recurre hasta a su clientela y les pone a entrenar los fines de semana en el Paseo de las Moreras para batir de largo el récord de Cuenca. Primero les pesa a todos y bronca al que se haya pasado, sobre todo porque en las navidades de 1957 y fin de año ’57-’58 se cometen muchos excesos y eso puede llevar al traste el éxito de la empresa con el desequilibrado de la torre humana. Lo de ir todos uniformados es algo fundamental para dar imagen y como los tiempos son difíciles, se les ocurre pedir prestado al equipo de fútbol Real Valladolid sus camisetas que lo hacen encantados; de ahí que todos lleven un número a la espalda. En los entrenos, Virgilio nota que, con el peso, la Vespa se hunde demasiado y se hace inconducible; solución: enfunda los amortiguadores delanteros y traseros en hormigón para dejarlos bloqueados y a tirar p’alante.

Pero había un problema más, el día fijado, el domingo 19 de enero de 1958, Franco pasaba cerca de Valladolid y se movilizó a la Policía para cubrir el trayecto con lo cual quedaba desatendido el orden en el Paseo de las Moreras. Así que de nuevo a recurrir a los contactos, en este caso al Coronel Pombo de Caballería, que era a la vez el Presidente del Moto Club Valladolid y que proporcionó los suficientes soldados para cortar el tráfico de los alrededores.

Todo dispuesto para el día «D» con la responsabilidad de que, justo el domingo anterior, los ingleses había vuelto a batir el récord con 13 personas. Incluso se personan los cámaras del NoDo para hacer el reportaje.

Virgilio decide hacer el paseíllo con la Vespa N 125 de su hermano Pablo, que ya acumula 40.000 km, con 16 personas encima que hacen un total de 1.104,5 kg. Con todos ellos recorre 300 m paralelos al río Pisuerga. De ello da fe el Ilustre Notario Ignacio Martín de los Ríos y Alguacil, que sigue a los 16 de la Vespa desde un coche.

¡Prueba superada! El récord de 16 personas sobre un scooter está asegurado, así que, al final del recorrido se van bajando, dan la vuelta a la Vespa y se vuelven a subir con uno más de los reservas: ¡A por los 17! Son 1.164 kilos. Ya no hay tanta presión, un ambiente tremendo con todos los vallisoletanos encendidos que quieren ser testigos (hasta subidos en los árboles) de superar ese acontecimiento. La adrenalina les impulsa a hacerlo perfecto: otros 300 metros sin ayuda externa y sin poner un pie en el suelo. Récord mundial de 17 personas sobre un scooter. Todo un día histórico en Valladolid.

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El Paseo de las Moreras de Valladolid estaba lleno a reventar el 19 de enero de 1958. Aquel domingo se reventaron dos récords: el de 16 y 17 personas sobre una Vespa. La Vespa se pone en marcha. El frío intensifica la humareda que sale del tubo de escape. Detrás se encuentra el coche que lleva al señor Notario que dió fe de los hechos. Virgilio posando con la Vespa N gris de su padre (faro en el manillar) que emplearía para el récord de los 17.
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Los preparativos de la torre humana. Primero se colocan los que van tumbados en el suelo del scooter: primero el que pone la cabeza a la izquierda y encima el que la sitúa a la derecha. Ya están casi todos subidos en la Vespa. Hay que apuntalar la torre para que no se venga abajo. Virgilio termina el récord de los 17 como los toreros: a hombros de sus compañeros y casi por la puerta grande.


Tercer récord: el listón de 30 personas imposible de superar

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Poco duró la alegría de Virgilio y su equipo, porque a los dos meses el récord fue batido en Mallorca y, éste a su vez, un mes más tarde en Burgos y con una Lambretta. Obviamente, Virgilio no se iba a quedar con los brazos cruzados y se puso a maquinar cómo batirlo. Tanto Luis como Virgilio nos reconocen que el récord de los 17 fue realmente difícil ya que la Vespa N se encontraba estrictamente de serie. Ni siquiera contaba con unas defensas para los cófanos que podrían ayudar a que algunas personas se apoyaran en ellos. Moto Vespa, que hasta ahora no les había prestado ayuda, se vuelca aportando un modelo modificado en Madrid con un mástil central para que los pasajeros se agarrasen a él. Quizá el hecho de que el récord lo ostentara una Lambretta tenga algo que ver… El caso es que la Vespa «oficial» no la ven práctica, la devuelven y prefieren experimentar con la Vespa S 125 (faro en el manillar) de Virgilio modificándola según sus criterios. Ahí echa una mano el padre de los hermanos Collantes creando unas defensas laterales con soporte posterior bajo la matrícula y una especie de asiento en el frontal con una barra horizontal.

No iba a ser fácil volver a batir el récord. La experiencia del Paseo de las Moreras con el caos de gente alrededor no se podía repetir, así que vuelven a recurrir a los contactos militares consiguiendo el permiso del Coronel Mata para hacer prácticas y la prueba final en el aeropuerto de Villanubla (por aquellos tiempos militar). Otro problema a solucionar: los neumáticos. Nos lo cuenta Luis Collantes: «Debían soportar 1.800 kilos y nos decidimos por los que más lonas tenían, metiendo en su interior dos cámaras infladas a ¡ocho kilos de presión! Afortunadamente disponíamos en Villanubla de un compresor especial de aviación. En cada entrenamiento estrenábamos cubiertas nuevas que no se podían aprovechar: quedaban destrozadas«. Se presentaba con más motivo el problema de bloquear las suspensiones, aunque en este caso se sustituyeron los amortiguadores por unas barras y se ganó en altura. Y no te digo el que alguno de los 30 falle por algún compromiso o fuerza mayor, o que cambie su peso, porque todo estaba equilibrado al gramo para que la torre de los «Catellers» sobre dos ruedas no se desviara un milímetro de la vertical. Lo comprobaban en una báscula que había en las instalaciones de Villanubla. El más pesado era Virgilio con 97 kilos a los mandos de la Vespa, y el más ligero Juan Jimeno, un chaval de 31 kilos que tuvo el honor de culminar la torre humana. También se planteaba el dilema de frenar: imposible pisar el pedal del freno posterior porque estaba tapado por dos ocupantes tumbados, y con el delantero se corría el riesgo de derrapar; así que a la orden del conductor pies al suelo en plan «Picapiedra».

Luis nos cuenta la disposición de los ocupantes: «cuatro a cada lado, detrás tres, otros tres en el asiento, tumbados dos, dos en el faro, en el transportín delantero otros dos,… y así hasta treinta«.

El 22 de febrero de 1959, con un frío de narices como se estila en la meseta castellana, Don Ignacio Martín de los Ríos Alguacil vuelve a ser el Notario que da fe de los hechos. En su Acta Notarial se recogen los nombres con sus dos apellidos y peso de los 30 participantes. No hay banquillo de reservas. La Vespa con sus 1.803 kilos encima recorre una distancia aproximada de 150 metros sin recibir ayuda de ninguna clase. Incluso se levanta la culata después de la prueba y se verifica que no ha habido aumento de cilindrada. Se acababa de batir un récord que jamás ha sido superado.

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Foto de uno de los entrenamientos en las instalaciones militares de Villanubla. Se puede ver en primer término el soporte apoyado en el canto superior del escudo con barra horizontal y un cojín. Foto firmada por los treinta ocupantes ya puestos en marcha dispuestos a conseguir el récord mundial. Se puede ver que la Vespa S no está tan hundida como la N. Los treinta ocupantes puestos en fila con la humilde Vespa S 125 que tendrá que cargar con ellos. Sus protagonistas firmaron la foto para la posteridad.
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Antes de comenzar la prueba, los treinta pasaron por la báscula. El Notario toma nota de sus pesos para reflejarlo en el Acta Notarial. Otra foto de los entrenamientos. Ya están en sus puestos los que van sentados en el sillín delantero y manillar mirando hacia atrás, y se prepara el que va a subirse a hombros de Virgilio.


55 años después

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Todo un honor haber conocido a los dos hermanos Collantes y saber de la gesta de sus propias palabras. Luis Collantes tiene ahora 86 años y Virgilio 82. Hace unos diez años vendieron la tienda taller Motos Collantes que tenían en la calle Panaderos 29 de Valladolid. Pudimos contactar con ellos a través de Alberto Collantes, hijo de Luis, y alcalde de Viana de Cega, una pequeña localidad cerca de Valladolid capital que sirvió de escenario para este encuentro. Virgilio sigue en buena forma y, aún con su edad, conduce un coche y le gusta «darle zapatilla».

Le propusimos a Alberto reunir a todos los nietos de Virgilio y Luis que pudiera para intentar repetir una hazaña similar y aceptó el reto. A través de Joaquín Cuñat de Motorien le conseguimos una LML Star 4 Automatica 125 para que practicaran durante el verano y en Moto125.cc os mostramos los resultados: 10 nietos que hacen un total de 433 kilos y que bien pudieran haber hecho frente al primer reto del británico Wicell Mitchell Bond con 9 personas encima de un scooter. Alberto, el nieto mayor de Luis, era el encargado de conducir el scooter siguiendo los consejos de Virgilio en el reparto de los ocupantes. El motor cuatro tiempos de la LML (también de 125 cc) iniciaba la marcha con energía y ayudaba el hecho de contar con cambio automático por variador para no tener que tirar de embrague manual. En ningún momento dio señales de fatiga por el peso extra. Todos los componentes soportaron el esfuerzo; y eso que un ocupante se apoyaba en el piloto trasero y otros dos sobre el guardabarros delantero como se puede ver en las imágenes. Ni un arañazo.

Hicieron varios recorridos de algo más de 200 metros para las sesiones de video y fotos, pero si los ocupantes aguantaran en sus posiciones no habría límite para seguir rodando.

Incluso animamos a Virgilio a volver a montar en scooter. Llevaba mucho tiempo sin hacerlo y, a su edad, con más motivo. Es algo que no se olvida.

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Estos son los 10 nietos de Virgilio y Luis que se animaron a hacer la gesta de sus abuelos. Delante, la LML Star 4 Automatica que aguantó los entrenamientos y la prueba final. Empiezan los preparativos para ponerse en formación. La más pequeña se sube a hombros. Dos nietas se apoyan en el guardabarros delantero. Hay un chico entre el conductor y manillar. En el asiento se sientan otras dos personas con otra a hombros…
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…Sobre el piloto trasero se apoya de pie otro nieto, y los dos últimos van a cada lado. Aquí hay seis nietos en sus puestos. Solo quedan cuatro por «acomodarse». Brazos en cruz para mantener el equilibrio y ya se puede iniciar la marcha.
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Virgilio y Luis, con 82 y 86 años respectivamente, posan junto a la LML Star 4 Aumatica y los cuadros que recuerdan sus dos principales logros. Son leyenda en la historia de Valladolid Foto familiar con algunos de sus nietos, hijos, y nueras. Virgilio sigue en forma a sus 82 años. Llevaba tiempo sin conducir un scooter pero eso es algo que no se olvida.


Historia de los récords

Esta curiosa modalidad de subir gente en un scooter la inició Wicell Mitchell Bond, Secretario General del Vespa Club Inglaterra que envió a todos los Vespa Club europeos una foto en la que se podían ver nueve hombres subidos en una Vespa con ocasión de unas exhibiciones en el Rally Nacional de Woburn Abbey; junto a la foto un texto en el que se explicaba la hazaña y se retaba a todos los Vespistas europeos no a que lo superaran, sino sencillamente a que intentaran igualar este récord británico.

Luis Fernández, alias el «As de las Cortezas» propietario de una conocida tienda de patatas fritas de Cuenca, puso a sus «Diablos Rojos» a trabajar y consiguió recorrer en octubre de 1957, 600 metros sobre una Vespa 125 con 12 hombres encima (752 kg). De ello dio fe el Ilustre Notario D. Luis Hoyos Gascón. Luis Felipe Cabezas, Secretario General del Vespa Club España, contesta a Mister Bond con una foto de los 12 conquenses y una carta en la que destacamos textualmente «Amigo Bond; si al lanzar el guante a los españoles pensó que la respuesta de éstos a su desafío sería la conformidad española de la superioridad británica, permítame que le diga que desconoce Vd. la forma de ser y el amor propio del pueblo español, y como ratificación de lo que le digo, adjunto le remito la fotografía de una Vespa española CON DOCE HOMBRES SOBRE ELLA, junto con el Acta Notarial, que atestigua que la empresa se realizó con todos los requisitos legales y ante numeroso público«.

Esto revuelve a los británicos y el 12 de enero de 1958, el Vespa Club de Inglaterra vuelve a recuperar el récord con un hombre más, que lo eleva a trece.

El éxito les va a saber a poco, porque tan solo una semana después, el 19 de enero de 1958, Virgilio Collantes de Valladolid, empleando una Vespa N 125 «Made in Spain», recorre 300 metros del Paseo Central de las Moreras con 17 hombres encima (1.164 kg). Luis Felipe Cabezas contesta a su homónimo británico otra carta con foto y un texto en el que destacamos el párrafo: «Queda, por tanto, ligeramente alterada la situación que a este respecto mencionaba usted en su carta de la pasada semana, siendo ahora la última: España, 17; Inglaterra, 13«.

Los ingleses abandonan el reto, aunque el pique continúa en España. El 2 de marzo de 1958, Onofre Martorell del Moto Club Mallorca logra subir en su Vespa 125 a 19 hombres… ¡y una perra!, recorriendo 650 metros que podrían haber sido más si un taxi no se les hubiera cruzado por el camino. La tripulación de esta Vespa suma un total de 1.239,4 kilos.

Un mes más tarde, Fernando Varella de Burgos recorre con su Lambretta 150 más de medio kilómetro del Paseo de la Quinta con 25 hombres que sumaban un total de 1.440 kilos.

Cuando todo el mundo pensaba que la hazaña del señor Varella no se podría superar, el vallisoletano Virgilio Collantes vuelve a la acción el 22 de febrero de 1959 subiendo a una Vespa S 125 a 30 personas (1.803 kg) en el aeropuerto de Villanubla y recorriendo 150 metros.

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Estos son los nueve hombres que iniciaron la batalla Inglaterra-España por subir gente en un scooter. Perfectamente uniformados de blanco en una exhibición en Woburn Abbey al noroeste de Londres allá por agosto de 1957. La reacción española se produjo dos meses más tarde. Luis Fernández el «As de las Cortezas» subía en su Vespa N 125 doce personas. De ello fueron testigos los conquenses y su notario. En febrero de 1959, pulverizaba el récord subiendo a 30 personas en su Vespa S 125. Este hito histórico tuvo lugar en el aeropuerto de Villanubla (Valladolid) y, desde entonces, nadie se ha atrevido a intentarlo.

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