• Autor del texto – Antonio Cuadra
  • Autor de fotos – AC
  • Autor acción – Fortunato J. Sanz
  • Fecha – 03/08/2011

Está claro que, si quieres aprender en el mundo de la moto, lo mejor es analizar alguno de los mejores modelos del mercado y experimentar. Más o menos es lo que ha hecho la marca china Lifan con su E-Space 125 inspirándose en el antiguo X-Max de Yamaha. Y aunque tiene su propia personalidad, nos sigue recordando mucho al original. La firma española MX Motor se ha fijado en él y lo ha adoptado en su catálogo para que podamos disfrutar de un scooter que lo hace bien con precio contenido.


Pues, aunque parezca duro, no hay mejor manera de aprender que copiando. E incluso, aunque no lo vivimos, los japoneses empezaron así, imitando los diseños europeos, para después “andar solos” y marcar su propio estilo. Aunque también existe otra forma de “ponerse al día”, que es el equivalente a contratar un profesor particular y que te enseñe, y es lo que se conoce en el argot como “know-how”, solo que en muchos casos los que tienen la tecnología se resisten a enseñar todos sus secretos.

Hasta ahora conocíamos esa faceta de copiar en algunos fabricantes chinos (ojo, no metamos a todos en el mismo saco) que “fusilaban” antiguos modelos que se vendían en los mercados europeos; pero ese “fusilamiento” era solo exterior (las formas de la carrocería), porque detrás de la fachada encontrábamos una cosecha propia que no era precisamente para presumir: bastidores que flexaban al frenar con el delantero y motores estándares de aire forzado de bajas prestaciones y fiabilidad. En China hay muchos fabricantes y, como hemos podido ver en el último CIMAMOTOR , muchos de ellos se han aliado con las principales marcas europeas y japonesas para aprender a hacer bien sus productos.

En esta especie de “caravana de solteros” quedan algunas marcas compuestas y sin “novio”, y algunas muy importantes como Lifan no quieren quedarse atrás en esta carrera doméstica, en la que incluso ya han dado a conocer sus intenciones de producir un modelo de 600 cc. Así que les toca aprender por su cuenta con el primer método que te hemos comentado. Está claro que, los responsables de Lifan se fijaron en el antiguo X-Max y se les vino a la cabeza –analizando el mercado europeo- que incluso podían mejorar la fórmula eliminando el parabrisas del manillar y situándolo fijo en la carrocería. Desgraciadamente, en el desarrollo de un modelo, aún siendo casi clónico, se tarda un cierto tiempo y, cuando por fin vio la luz este E-Space, apareció el nuevo X-Max con esos “defectos” resueltos y alguna cosa más.

Pero igual que vemos en el E-Space que se le ha dado una personalidad propia con un diseño original en el conjunto parabrisas-faros-escudo, Lifan podría haber “retocado” el resto de la carrocería para que no nos recordara tanto al modelo de Yamaha, contratando los servicios de un estudio de diseño español o italiano para asegurarte que, encima, iba a ser atractivo el cambio. Porque lo que hay debajo de los plásticos funciona muy bien (casi igual que un X-Max), no se ve y pocos lo van a descubrir. Otro buen ejemplo lo tenemos en el motor: el escape, la tapa de la transmisión y la de la bomba de agua nos recuerdan también al del Minarelli que utiliza el X-Max, pero hay que ser prudentes para afirmar que el interior también está copiado, a pesar de que está refrigerado por agua y que comparten las mismas medidas de diámetro por carrera (52 x 58,6 mm), culata de cuatro válvulas e índice de compresión de 11,2:1. Sin embargo, hay cosas que son casi imposibles de imitar: las aleaciones y tratamientos que se les da a los materiales de los componentes o la electrónica cerrada de un sistema de inyección (de ahí que monte un carburador). Quizá por esta razón, el motor del E-Space no rinde lo mismo (se queda a 13,5 CV a 8.750 rpm) y aunque se muestra muy enérgico en las salidas, al final, y quizá para preservar su fiabilidad, un corte de encendido actúa a las 9.500 vueltas impidiendo que su velocidad máxima supere holgadamente la barrera de los 100 km/h reales.


A bordo

Está claro que no se puede conducir con una venda en los ojos, pero si lo haces simplemente montándote en un X-Max antiguo y en el E-Space sobre ambos caballetes centrales que nos trae MX Motor, te costaría distinguirlos, porque hasta las formas del tapizado del asiento son muy parecidas, los rincones para esconder los pies (no se pueden estirar las piernas a los “custom”), la altura y anchura del manillar (no los mandos y manetas que son de cosecha propia)… Además, cuando te quitas esa venda y te pones a rodar con ellos, van casi iguales. Incluso el tacto del motor está muy conseguido para estar hecho en China: no hay vibraciones y acelera que se las pela en conducción urbana. Desde luego han escogido un buen modelo.

En lo que a equipamiento se refiere, el E-Space esconde también bajo su asiento un amplio hueco para llevar dos cascos integrales, algo poco habitual en los productos de este país que se conforman con uno sólo para casco abierto. Para los mandos y manetas se recurre a la industria auxiliar doméstica, y aquí ya se empiezan a detectar las diferencias, impidiendo la carcasa del manillar ajustar las manetas a nuestra posición ideal. Hasta el tablero de instrumentos es casi el mismo del X-Max antiguo, solo que con una pantalla digital desaprovechada que sólo muestra el cuentakilómetros; ni siquiera un simple y vulgar reloj horario.


Línea de tierra

Si bien a “línea de tierra” encontramos características idénticas, como, por ejemplo, las llantas con un diseño de cinco palos y neumáticos en las mismas medidas con diámetros 15 y 14 pulgadas (delantera y trasera, respectivamente), así como las formas de los discos empleados, la calidad, sin embargo, marca unas diferencias muy apreciables.

Para empezar, en seco casi ni te vas a enterar, pero en cuanto pillas un mínimo charco o caen cuatro gotas de lluvia, las gomas se convierten en Gremlins de los malos -no sé si te acuerdas de la famosa película de Joe Dante- y comenzarán a hacerte pasar ratos angustiosos. Por frenos, obviamente los del X-Max están pensados para detener incluso la versión de 250 cc con sus 130 km/h reales, así que estas copias «made in China» van hasta sobradas si no pasas de los 100. Y, por último, el gremio de las suspensiones chino también ha aprendido mucho con el desarrollo de este E-Space y cumplen sin florituras su cometido, recuperando en las extensiones de forma un poco seca en ambos componentes, aunque lo cierto es que aprueban.

En definitiva, MX Motor ha hecho una buena apuesta importando este E-Space, un scooter con tacto y comportamiento de GT alta gama, pero con un precio de scooter urbano. Insistimos en no generalizar, aunque muchas marcas chinas (la mayoría ya desaparecidas) han dado muchos disgustos al usuario de la convalidación, pero en este caso consuela que detrás de MX Motor se encuentre un gigante especializado en equipos de sonido para coches como MX Onda, que va a responder de este E-Space.

 

En compañía

Tres cuartos de lo mismo de todo lo explicado anteriormente. Si un X-Max de los antiguos ofrece un buen confort a un acompañante, en el MX Motor E-Space, con las mismas formas de asiento y mullido, estriberas plegables para apoyar los pìes y hasta un diseño de asideros laterales “clavado”, pues se puede afirmar que va a ir igual de bien antes siquiera de probarlo.

Quizá, como en el original, a los pasajeros menos versados en viajar sobre dos ruedas le cueste acomodarse por la altura a la que se encuentra la banqueta y, por ello, deberá utilizar una de las estriberas como escalón, con el consiguiente tirón en el hombro del conductor.

Con lupa

El tablero tiene el mismo diseño de la primera serie del X-Max: tres esferas junto con una pantalla digital que solo muestra en la parte inferior el cuentakilómetros total y parcial, y que cuesta consultarlo porque lo tapa el manillar. El motor también es refrigerado por agua, con culata de cuatro válvulas, mismas medidas internas y hasta con las mismas tapas laterales del Minarelli que monta el X-Max, pero va alimentado por carburador y un corte de encendido lo limita a 100 km/h. El frontal del E-Space tiene su personalidad con un doble faro. Cada uno aglutina la luz de posición y el intermitente. A la izquierda de la imagen se encuentra la óptica normal con la luz corta, y a la derecha, un elipsoidal para la larga.
El tren delantero monta una “fotocopia” de horquilla de eje retrasado, una llanta de 15 pulgadas con cinco palos y un voluminoso freno de disco. La pinza es de doble pistón y monta latiguillos metálicos. Hasta el guardabarros nos trae recuerdos. También por detrás el E-Space de MX Motor nos recuerda al X-Max. Fíjate, por ejemplo, en el semibasculante derecho, el silenciador de escape, la llanta de 14 pulgadas, el disco y hasta la tapa de la bomba de agua. La óptica trasera también es de cosecha propia. Los pilotos se desdoblan en dos agrupando cada uno la luz de posición, luz de freno y el intermitente del lado correspondiente. Lo que sí vuelve a evocar recuerdos son los asideros laterales.
Las piñas las pone la industria auxiliar. No se parecen y, por tacto, cumplen su misión. El anclaje de la maneta-bomba de freno permite su regulación, aunque las formas de la carcasa del manillar no le permite mucho juego. Detrás del escudo y a la derecha del conductor encontramos esta guantera con bolsillo en la tapa y con toma de corriente en el fondo. La capacidad es la justa para introducir un móvil. Eso sí, protegida por cerradura. Detalles como este son decisivos a la hora de elegir un scooter. En el MX Motor E-Space hay espacio bajo el asiento para dos cascos integrales. La apertura del mismo se hace desde la cerradura de contacto: como debe ser.


 El detallazo

Levantando el asiento desde la cerradura de contacto y retirando tan sólo cuatro simples tornillos con cabeza de estrella, podrás extraer de su sitio el recipiente que aloja los cascos integrales, dejando a la vista una estupenda panorámica de la mecánica, lo que facilitará su accesibilidad, sobre todo al carburador y la bujía.


Prestaciones con nuestro equipo de telemetría

Aceleración 0-50 m 5,05 s (52,4 km/h)
Aceleración 0-100 m 8,10 s (64,4 km/h)
Aceleración 0-400 m 21,36 s (93,5 km/h)
Aceleración 0-1.000 m 43,18 s (99,6 km/h)
Aceleración 0-100 km/h             29,90 s (631,5 m)
Velocidad máxima 100,5 km/h
Consumo 3,77 l/100 km
Autonomía 318 km
Peso total lleno 168,7 kg
Reparto tren delantero 42,8%
Reparto tren trasero 57,2%

 

Buena capacidad de carga
Precio ajustado
Comportamiento general
Poca originalidad diseño
Velocidad máxima corta
Calidades discretas

 

Ficha técnica/ Equipamiento/ Precio/ Galería Imágenes


 Ver FICHA TÉCNICA/EQUIPAMIENTO/PRECIO/IMÁGENES del MX Motor E-Space 125

 

Rivales directos Daelim S3 125 FI
Keeway Silver Blade 125
Kymco Grand Dink 125
Kymco Yager 125
Sumco Master MT 125
TGB X-Motion 125

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